Archivo de enero de 2012

Falsas expectativas de negocio: El cuento de la lechera

Jueves, 26 de enero de 2012

El cuento de Esopo, siglo XI a.c., nos recuerda que no nos hemos de hacer falsas expectativas a la hora de emprender un negocio:

Una lechera llevaba en la cabeza un cubo de leche recién ordeñada y caminaba hacia su casa soñando despierta. “Como esta leche es muy buena”, se decía, “dará mucha nata. Batiré muy bien la nata hasta que se convierta en una mantequilla blanca y sabrosa, que me pagarán muy bien en el mercado. Con el dinero, me compraré un canasto de huevos y, en cuatro días, tendré la granja llena de pollitos, que se pasarán el verano piando en el corral. Cuando empiecen a crecer, los venderé a buen precio, y con el dinero que saque me compraré un vestido nuevo de color verde, con tiras bordadas y un gran lazo en la cintura. Cuando lo vean, todas las chicas del pueblo se morirán de envidia. Me lo pondré el día de la fiesta mayor, y seguro que el hijo del molinero querrá bailar conmigo al verme tan guapa. Pero no voy a decirle que sí de buenas a primeras. Esperaré a que me lo pida varias veces y, al principio, le diré que no con la cabeza. Eso es, le diré que no: “¡así! ”

La lechera comenzó a menear la cabeza para decir que no, y entonces el cubo de leche cayó al suelo, y la tierra se tiñó de blanco. Así que la lechera se quedó sin nada: sin vestido, sin pollitos, sin huevos, sin mantequilla, sin nata y, sobre todo, sin leche: sin la blanca leche que le había incitado a soñar.

Fuente: Fábulas de Esopo.

Soy afortunado: Tengo trabajo

Miércoles, 4 de enero de 2012

Me siento muy afortunado de tener un trabajo que me permita pagar mis facturas a final de mes, soy consciente de que no todo el mundo tiene la misma suerte.

Recuerdo el primer día que decidí ponerme a buscar empleo: compré un diario y llamé a todas las ofertas que veía que podía encajar por mi perfil, concertando todas las entrevistas personales que pudiera. En esas entrevistas me sentía fatal, humillado, un don nadie. Cansado, acepté la primera oferta que me brindaron: vender a puerta fría, sin fijo, todo a comisión, sin contrato laboral.

Supongo que hoy en día buscar empleo debe ser igual de duro, y los que tengan suerte podrán aceptar un empleo mal pagado y con malas condiciones. Pero si tienes la suerte de tener un buen empleo, como yo, siéntete afortunado, no somos muchos.